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El estado de letargo y nostalgia seguía amarrado en mi cuerpo tras ese encuentro. De él acabó quedando una pequeña marca en mi muñeca que desapareció a los días, pero mi mente no es la misma desde esa noche en el diván…Pero todo pasa, nada permanece, solo se transforma...
Zum…Zum… (icono de la app de mensajería se dispara)... Veo un mensaje tuyo:
-No encuentro las esposas…he mirado y remirado la bolsa, el neceser y no están ahí…He llamado al hotel y todo… no tienen nada. (Hola; Soy el huésped de la habitación 415, no sé si olvidé…unas esposas ahí…Lo sentimos, no encontramos nada tras su estancia.) ¿Las tienes tu, ladronzuela?
-Yooo… Eeh sii ¿Quieres recuperarlas?
-Eres una cabrona, aún se deben estar riendo de mí en recepción…
-Hahahaha, sabías que era perfectamente capaz de hacerlo, lo siento si no has caído en ello. Estoy recién instalada en ‘Madrit’, ya sabes como lo llamamos los de BCN…¿Por donde andas tu?
-Que casualidad, mañana me voy a ‘Madriz’. ¿Nos vemos?
Y así fue, 24h más tarde...Encontré una mesa en esa terraza de la Plaza Sta Ana, en el Barrio de las Letras, tras la pandemia aún seguía libre de turistas. Ahí estaba yo, con mi caña en mano y pensando en si había acertado eligiendo ese conjunto y zapatos muy años 40 con su justo tacón... Pero ese pensamiento se interrumpió por tu llegada, de lejos te distinguí por tus gafas polarizadas, enganchado al móvil…Y sin consultarte, le pedí al camarero otra caña…
-Llegas tarde…alguien se merece un buen castigo…
-Si claro, lo que tu digas, no perdonas ni los 5 minutos de rigor…Las esposas las has robado tu y las quiero de vuelta…
-Aún no. Por cierto, me he tomado la licencia de pedirte otra caña para ti…
Una primera caña que alargamos con otra más, mientras nos poníamos al día de las novedades de la última vez....De la desescalada a la nueva normalidad (memorias de una nueva realidad).Y ante esa aparente tranquilidad entre cervezas, la puntera de mis zapatos empezó a recorrer tus piernas, sin que te dieras por aludido… Mi impaciencia me hizo acercar mi silla aún más hacia ti aprovechando el reposabrazos para apoyarme y balancearme mientras descaradamente fijaba la mirada en ti, buscando captar tu atención...hasta que decides interrumpirme:
-Te parece si pedimos un Martini para el aperitivo...
-Me parece que el Martini lo vamos a pedir al servicio de habitaciones...
Y empecé a ver que te ponías rojo, como un tomate, ahora si que te habías dado cuenta… Estabas tratando de disimular la erección, mientras mantenias la compostura sin éxito…
-Oye quiero mis esposas de vuelta…
-En su momento…y no es este. Pido la cuenta y nos vamos...
Mientras me levantaba, analizaste mi modelo. Ya habías visto la blusa de topos, pero descubriste la falda, las medias de rejilla y los tacones ligeramente acabados en punta. Tu mirada te delataba, veía que estabas enloqueciendo de camino al lujoso hotel que había justo encima. Y ya en el ascensor, te apoyé contra una de las paredes. En el espejo podía ver reflejada mi mano, como se zambullía en tu bragueta, entre pantalón y calzoncillo… Sentía acariciabas mis nalgas, imaginaba tus sensaciones, el tacto de la falda, mi piel, el tanga de hilo y las medias de rejilla…La estampa, iba acompañada de besos ardientes de los que hacían subir la temperatura e impulsaban a quitarse la ropa...pero el ascensor paró en seco cuando llegó a la planta de destino.
Salimos de él y en el descansillo abrí el bolso, para sacar tus esposas y colocarlas delicadamente.
-Si te aprietan, dímelo… tu palabra clave es Martini…si quieres más intensidad debes decir rosso…menos; bianco.
También saqué unos guantes negros, cortos, de satén…y la tarjeta de la habitación.
-Joder me das miedo, no sabía que ibas a hacer de Dómina esta noche…
-No te asustes…solo quiero sentirme en los años 40… Soy más de Ingrid Bergman que Rita Hayworth.
Y abrí la puerta de la habitación, el sol del mediodía calentaba la estancia y los grandes ventanales invitaban a mirar las vistas a la ciudad… pero no estábamos para esto …Entramos rápidamente, impulsados por las ganas que hacía rato nos teníamos y te empuje contra la cama y me subí encima tuyo a la vez que retiré tus manos atadas por las esposas hacia atrás, viendo venir que ibas a intentar incumplir cualquier norma que hubiéramos establecido.
-Quieto parao, animal, de momento prohibido tocarme las tetas…Hoy mando yo…
-Vale vale, me callo Ingrid…
Fui desatando los botones de tu camisa blanca, inmaculada. A la vez, que acariciaba tu torso musculado con las yemas de mis dedos cubiertas por los guantes. Esa falta de tacto no me gustó, así, que me desprendí de ellos para dejarlos cuidadosamente en la mesilla e intercambiarlos por una piruleta roja, de las redondas..Y te miré fijamente, con el palo blanco simulando un cigarrillo, mientras seguía con la operación, desabrochando el cinturón para bajarte los pantalones y calzoncillos a la vez, un 2x1...y dejar al descubierto tu verga, tiesa.
Sin mediar palabra alguna, saqué la piruleta húmeda de mi boca, para pasearla por tu cuello, tu torso y esta vez llegar hasta tu cintura...Tu cuerpo se iba retorciendo, la combinación lametones húmedos y piruleta pegajosa te hacía poner nervioso...pero aún más cuando te la puse en tu boca, para dejar la mía libre y amorrarme contra tu polla y chuparla sin descanso…
En un momento dado...paré, para ponerme de rodillas a tu lado y desatarme la blusa y el sujetador y también bajarme la falda, las medias y el tanga…Y te quité de nuevo la piruleta, quería captar tus sensaciones en palabras:
-Joder capulla; como me tienes...o me follas o tengo que decir bianco…
-Vale vale, ya aligero el ritmo un poquito…
Y me bajé de la cama, te acerqué mis pechos hacia ti...Suaves, redondos.. sentía la punta de tu lengua haciendo círculos de forma pausada...Mientras alcanzaba el preservativo de la mesilla, vi como tus manos atadas no paraban quietas e intentaban dar un torpe azote a mi culo..
-¿Que haces?
-No puedo tocarte el culo…
-Espera que te lo pongo más fácil...
Y desaté una de las anillas de las esposas para atarla al cabecero de la cama...Y para hacerlo más sencillo me puse encima tuyo de nuevo, mi culo en pompa se asienta en tu cara y tu lengua trata de acoplarse entre mi clitorís y perineo. Ese juego perverso, me calentó en exceso, sentí la mezcla de mi flujo con tu saliva y esa excitación me llevó a acomodarme aún mejor, para sentirte más intensamente mientras la mano que tenías libre, agarraba una de mis nalgas con fuerza...Por mi parte, yo no podía estar quietecita y volví a centrarme en tu polla, seguí lamiendo...sin descanso pero a la vez mi cabeza solo pensab en el siguiente movimiento...Y aprovechando ese cambio de posición, te puse el preservativo y me subí encima tuyo para cabalgarte de una vez por todas…
Primero lento, quería sentir la punta, como entraba, recorría mis paredes, como llegaba hasta el fondo...luego aumente el ritmo..con tu mano libre, la humedeciste y dirigiste hacia mis pezones mientras yo no podía parar de restregarme encima tuyo oyendo tus gemidos...Y entre susurros al oído te dije:
-Te estás portando muy bien…
Ese mensaje te hizo activar, y subir con fuerza tu cadera y rodearme con tus rodillas, para embestirme de forma profunda y hacer que me pusiera aún más cachonda…mientras me decías:
-Me estas provocando y dentro de lo que pueda, vas a sufrir…
-¿A qué te quedas sin esposas?
-Amenazas, las justas...maja.
Y mientras decías esto, coloqué mis caderas y volví a entrar y salir con más fuerza, oía tus gemidos y veía cómo tu mano se agarraba a mi cintura, aunque por poco rato, ya que te retorcias a la vez que yo empezaba a suspirar, sentía lo apretado que estabas dentro de mi. El espectáculo era tal, que los ruidos del cuerpo a cuerpo se mezclaron con los del mobiliario, generando el acompañamiento instrumental a nuestros gritos que desembocaron en un orgasmo al unísono…
-Buaaahhh…
-No puedo hablar, me has dejado sin palabras…
Salí de dentro de ti para liberarte de las ataduras y me tumbé a tu lado...El sol seguía ahí, pero no tan alto...
-Oye.. ¿Que hora es?
-Son casi las 16h- -mientras mirabas de reojo el móvil..
-Tengo un hambre de narices y cero ganas de vestirme...pedimos dos martinis con aceituna y un par de sandwiches club?
-Va venga…
Y mientras llamaba al servicio de habitaciones, te levantaste de la cama...desnudo y descalzo recogiste las esposas y las pusiste en tu bolsa . Aprovechaste también para acercarte a los ventanales, descorrer la cortina y observar la vistas a la plaza…Tras colgar el teléfono me acerqué a ti y rodee tu cintura…
-Que rápido has recogido las esposas…
-No quiero que me las quites de nuevo…¿Han dicho si van a tardar mucho en subirnos la comida?
-En 15 minutos nos lo subirán… Oye, cada vez que miro por la ventana me arrepiento de no haber aceptado el cambio de destino antes, Madrit en primavera es la ostia.
-A ver si aprendes ya, se dice Madriz. Te falta irte de cañas tras el curro.
-Es que soy de BCN...y aquí no hay playa.
-Cabrona, como lo sabes...
-Si, pero siempre nos quedará el AVE...
Alucinante relato o realidad, la imaginación es la que lo de dice, al menos para mí. Mola mogollon.
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